Majadahonda rinde homenaje a las víctimas del Holocausto

“A los trece años me quedé solo en un mundo cruel. A mis padres y hermanos los mandaron a un campo exterminio y allí murieron en la cámara de gas”.

Jorge Kleinman

En un salón de plenos abarrotado, ayer tuvo lugar el acto de Homenaje a las Víctimas del Holocausto. Al acto, impulsado por todos los grupos municipales, asistieron el Portavoz de la Comunidad Judía de Madrid, Raphael Benatar; el Director del Centro Sefarad-Israel, Miguel de Lucas, la Consejera de Cultura de la Embajada de Israel en España, Hagit Mualem y el superviviente de la Shoá (término hebreo para designar el holocausto) Jorge Klainman. 

El acto, cargado de simbolismo y solemnidad, tuvo su punto culminante en la intervención de este último. Klainman en perfecto castellano, relató con precisión y con un pulso narrativo sobrecogedor, su experiencia durante los cuatro años en los que fue torturado, esclavizado y maltratado por media Europa, de campo de exterminio en campo de exterminio siempre al borde de la muerte y sin esperanza alguna de poder eludir su fatal destino.

“Yo sobreviví gracias a una cadena de milagros que me salvó la vida en situaciones donde no quedaba ninguna esperanza”, ha contado Klainman ante un público que a duras penas ha conseguido controlar la emoción.  “Trabajábamos nueve horas al día en la construcción de vías y puentes ferroviarios con treinta grados bajo cero y sólo protegidos por un pijama de rayas. Teníamos media hora para el almuerzo, un litro agua caliente con un puñado de cascaras de patata, y la cena era idéntica al desayuno: un litro de agua con achicoria y pan. Menos de 300 calorías días por nueve horas de trabajo matador y tres de caminata”.

Después de más de media hora en la que el público asistente solo era capaz de contener la respiración, Jorge Klainman encendió personalmente una de las seis velas en memoria de los seis millones de judíos asesinados, del millón y medio de niños y de los cientos de miles de víctimas pertenecientes a minorías tales como los gitanos, los discapacidados, los homosexuales o los testigos de Jehová, sin olvidar un recuerdo a los republicanos españoles que también fueron «eliminados» por la sinrazón del régimen Nazi.

El alcalde Narciso de Foxá cerró el acto confesando, ante la aprobación de los asistentes, que el relato de Jorge Klainman le había dejado sin palabras.

 

 

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